Todos los jugadores saben que en el mundo del póquer nadie nace enseñado. En un principio, hay que aprender el valor de las cartas, añadir rangos preflop, qué son las outs, el showdown… Con este tipo de cosas, el jugador va aprendiendo un número creciente de estrategias que puede poner en práctica en sucesivas manos.
Pero no todo se basa en el conocimiento al dedillo del juego. En el póquer, como en tantos otros juegos de azar, es necesario contar con una clarividencia mental extraordinaria. Eso se puede lograr a través de la disciplina, tan necesaria en el póquer como en el resto de juegos de cartas donde la psicología juega un papel primordial.
Muchos jugadores cuando llega el momento decisivo de su mano decide coger el camino más fácil y tirar por la calle del medio. Es ahí cuando alguien puede atisbar si está delante de un jugador bueno, regular o mediocre en la medida en que éste tome sus propias decisiones y éstas sean más o menos acertadas.
De nada sirve haber leído centenares de libros de póquer si a la hora de la verdad, el jugador se sale por la tangente. Para poder llegar a ser un jugador disciplinado hay que aprender de los errores. Por otra parte, siempre que hay mantener la mente ocupada y concentrarse en la consecución de un objetivo concreto. Sólo así un jugador podrá ser considerado completo.
La modalidad de mesa corta o shorthanded tiene unas particularidades muy especiales que la hacen especialmente indicada para los jugadores que tal y como se dice en el argot del póquer “ se lanzan al cuello”. Los jugadores que prefieren poner en práctica tácticas conservadoras deberían abstenerse de jugar mesas cortas.
Este tipo de jugadores agresivos siempre andan buscando las debilidades de sus oponentes y son expertos en dinamitar mesas que tienen un estilo de juego muy tight. Para poder implementar estrategias válidas en este tipo de mesas hay que conocer, en primer lugar, los errores más comunes por parte de los jugadores más inexpertos.
El primero de ellos y el más común es jugar demasiado tight. La agresividad en el juego casi siempre tiene premio en las mesas cortas. Las mejores oportunidades para atacar son postflop por lo que si se posee en preflop muy tight, mejor no tentar a la suerte. Son consejos que vale la pena seguir.
Otro de los errores más comunes es jugar muy pasivo preflop. Hay que evitar hacer call pues esto será tomado como una muestra inequívoca de debilidad. Por último, hay que evitar siempre pasar demasiadas veces tras el flop. Hay que descartar las largas esperas en la recepción de buenas cartas ya que, de este modo, se están dejando pasar muchas y muy buenas oportunidades.
En estos momentos el poquer online ha revolucionado por completo el panorama de la industria de los juegos de azar y ocio virtual. Ya nada es lo mismo desde la aparición de las mesas online de póquer. Unas de las estrategias más comunes en el mundo de las cartas, y en concreto en el póquer, ha sido lanzar faroles o farolear tal y como se conoce en el propio mundillo.
Antes los jugadores eran mucho más metódicos, fríos y calculadores. A día de hoy, la tendencia ha cambiado y jugadores forjados en el ámbito del póquer online como durrrr, Ziigmund o Isildur1 emplean estrategias mucho más agresivas y arriesgadas. Esta nueva hornada de jugadores se ha aprovechado del nuevo entorno virtual que propicia el desarrollo de nuevas estrategias.
En este sentido, es lógico afirmar que el hecho de farolear es una práctica mucho más frecuente en el póquer online que en el físico. No hay miradas furtivas, manos temblorosas y gestos elocuentes de nerviosismo que delate a los jugadores inexpertos.
El problema de farolear es hacerlo en exceso. Y en el póquer online, lo suelen hacer los más inexpertos y peor aún, los que se encuentran en una situación poco ventajosa. Un farol debe lanzarse siempre y cuando se juegue con posición y se conserven algunas outs. Farolear en otro contexto puede ser peligroso.