Si por algo destaca Estados Unidos es por su deficiente y escasa regulación del mundo del póquer. Ha olvidado intencionadamente la industria de los juegos de azar y no cede ante las presiones de los empresarios que buscan obtener un marco legal suficiente para poder llevar a cabo sus actividades económicas con la seguridad proporcionada por un estado.
Pues parece que los legisladores estadounidenses no caen del burro. Se han recopilado una serie de leyes que podrían ser tildadas de mil formas diferentes: obsoletas, hilarantes, estrafalarias,… Pero para muestra un botón: Massachussets y New Hampshire podrán multar a los que hayan tenido una mala noche de poker.
¿Se imagina salir del casino y comprobar cómo un agente le multa por haber perdido dinero? Algo surrealista. En San Francisco, por otra parte, es ilegal practicar el juego del póquer en público o encerrado en una habitación.
Por si fuera poco, el estado de Iowa solo permitirá apostar una cantidad máxima de cinco euros en las travesías en barco. Más cosas: en Oklahoma no se permite a las mujeres jugar al póquer desnudas, en lencería o con una toalla por encima. Sin comentarios. Por último, en New Hampshire no se pueden pagar las deudas contraídas en una partida de poker a cambio de ropa.