Realmente después de la aprobación de la nueva Ley del Juego en España se ha abierto un periodo de incertidumbre no solo para los jugadores sino también para operadores, afiliados e incluso las instancias más altas del póquer nacional.
Desde luego no es una buena noticia ya que esta ley, si bien ha sido aprobada con la intención de cubrir muchas lagunas existentes, deja abiertas otras puertas a la suspicacia y reabre nuevos caminos para que la ambigüedad en la interpretación en las leyes reine. Otra cosa que no queda muy clara es en qué consistirá el régimen sancionador que entrará en vigor el 1 de enero de 2012.
Dentro de este reglamento cabe casi cualquier interpretación que podía afectar al rake de las mesas y a los límites establecidos. Eso quiere decir que lo pretende defender esta ley es que nadie salga de las mesas de juego de póquer desplumado, literalmente arruinado por no haber sabido jugar bien sus cartas.
Es una manera de proteger al jugador para que no entre en bancarrota a las primeras de cambio. De todos modos, hay que decir que esta nueva Ley del Juego es marcadamente aperturista por lo que se entiende que el Estado español necesita ingresar dinero y concederá prácticamente todas las licencias de juego solicitadas por los operadores.