En Full Tilt no ganan para disgustos ya que diversos medios de comunicación han publicado que esta sala de poquer ha funcionado desde sus inicios como un modelo de estafa piramidal. Este sistema simplemente funciona sustrayendo dinero de los clientes y reinvirtiendo gracias a la presencia de nuevos inversores.
Pero esta sala de poquer, herida de muerte, se defiende en un escueto comunicado en el que asegura que todas las informaciones vertidas por estos medios de comunicación son falsas y que Full Tilt no ha actuado nunca bajo el denominado “Esquema de Ponzi” o estafa piramidal.
Esta es denominación que dan los ingleses para dar a conocer este fraude. El caso es que nadie sabe cómo se van a poder defender de la cantidad de denuncias que ha interpuesto un bufete de abogados canadiense que pide compensaciones multimillonarias por daños y perjuicios. Los días de Full Tilt están contados por mucho que intente sacar la cabeza del tiesto.
Son los últimos estertores de una compañía de la cual han huido todos sus pros y patrocinadores. Alguien tendrá que hacerse cargo de la deuda inmensa que arrastra y es de justicia que las cantidades económicas millonarias que se han perdido sean reembolsadas a los perjudicados. Pero haciendo bueno el eslogan de un antiguo programa de televisión español: ¿Quién sabe dónde está el dinero?