Mucha gente que piensa que el póquer es un juego para adultas y se equivoca. Alexa Fisher, una pequeña jugadora estadounidense, se ha empecinado en demostrar que es posible aprender este juego desde bien pequeño y mostrar habilidades estratégicas y psicológicas a tan corta edad.
Esta niña norteamericana de siete años de edad ya domina según sus allegados todas las variantes del póquer que se juegan en las World Series Of Poker. Según un reportaje, Alexa decidió pasar las vacaciones en Las Vegas con motivo de la disputa de las WSOP para conocer a sus ídolos y de paso recoger firmas de jugadores como Phil Hellmuth, Doyle Brunson o Annie Duke.
Tal y como lo cuenta esta niña, con ese desparpajo que despierta conciencias, afirma que su padre fue el que la animó a aprender con tan sólo 3 años de edad. Dice que sabe echar faroles, pasar, barajar, aumentar y que le encanta el PL Omaha.
Por esta niña pasa el futuro del póquer en Estados Unidos pues ha demostrado a tan inocente edad que lo suyo va muy en serio. De hecho, estuvo a punto de ganar un torneo benéfico de 30 dólares donde participó gente mucho más mayor que ella. Los críticos dicen que jugó muy bien, muy profesional, y que demostró un buen espíritu de competición estrechando la mano a todos los participantes.